Obispo

El 16 de octubre de 1945, el Padre Marcel Lefebvre es nombrado Director del Seminario de Filosofía en Mortain, en Normandía, donde una vez más se ocupa de la formación de los futuros Sacerdotes. Pero, el 12 de junio de 1947, el Papa Pío XII lo nombra Vicario Apostólico de Dakar. Es consagrado Obispo por el Cardenal Liénart, Obispo de Lille, el 18 de septiembre de 1947, en su parroquia natal de Nuestra Señora de Tourcoing. Monseñor Marcel Lefebvre asume su cargo en Dakar el 16 de noviembre de 1947.

El 16 de octubre de 1945, el Padre Marcel Lefebvre es nombrado Director del Seminario de Filosofía en Mortain, en Normandía, donde una vez más se ocupa de la formación de los futuros Sacerdotes. Pero, el 12 de junio de 1947, el Papa Pío XII lo nombra Vicario Apostólico de Dakar. Es consagrado Obispo por el Cardenal Liénart, Obispo de Lille, el 18 de septiembre de 1947, en su parroquia natal de Nuestra Señora de Tourcoing. Monseñor Marcel Lefebvre asume su cargo en Dakar el 16 de noviembre de 1947.

Al año siguiente, el 22 de septiembre de 1948, el Papa lo nombra al Delegado Apostólico para el África negra francesa, o sea dieciocho países. Durante quince años, va a repetir a gran escala el trabajo misionero de sus años en Gabón, fundando en todas partes nuevas diócesis, seminarios, escuelas y conventos. Por ser muy unido a Pío XII, viaja a Roma al menos una vez al año para informarle sobre su trabajo y recibir sus directivas. El Pastor Angélico lo elige para ser el primer Arzobispo de Dakar, donde Mons. Lefebvre es entronizado solemnemente por el Cardenal Tisserant el 14 de septiembre de 1955. Recibe el palio el 12 de junio de 1958.

Después de la elección de Juan XXIII, Mons. Lefebvre es relevado de su cargo de Delegado Apostólico, pero continúa siendo Arzobispo de Dakar. Es Presidente de la Conferencia Episcopal del África Occidental, y el 5 de junio de 1960 es llamado a participar en la Comisión Central Preparatoria del Concilio que el Papa anunció al mundo el año anterior. El 15 de noviembre de 1960, el Papa lo nombra Asistente al Trono Pontificio. Al año siguiente es nombrado Obispo de Tulle en Francia, cargo del que toma posesión el 23 de enero de 1962. Mons. Lefebvre deja el África después de haber organizado ahí veintiún nuevas diócesis.

Obispo de Tulle y luego Superior General de los Espiritanos

En Tulle, la situación es sombría, las vocaciones van a la baja, al igual que la práctica religiosa. Los Sacerdotes viven en la miseria y se desaniman. Mons. Lefebvre pone manos a la obra, recibiendo a cada uno de sus Sacerdotes con mucha bondad, visitándolos y animándolos, mostrándoles la importancia de su Misa bien celebrada, incluso cuando pocos fieles asistieran. Sin embargo, después de sólo seis meses, el Arzobispo es llamado a Roma, donde la Congregación de los Padres del Espíritu Santo acaba de elegirlo como Superior General, el 26 de julio de 1962. El Papa lo honra entonces con el título de Arzobispo de Synnada en Frigia (ahora Şuhut, en Turquía).

Muy impresionado por la diferencia entre la misión floreciente que dejaba y la desolación que encontraba en Francia, comprende que el abandono de la sotana va de la mano con muchos otros abandonos inspirados por la secularización y la laicidad del entorno, y sobre todo por el espejismo engañoso de "la apertura al mundo", tan contraria al verdadero celo misionero. Poco después de la elección de Monseñor, se abre el Concilio Vaticano II, el 11 de octubre de 1962.

El Concilio Vaticano II

Mons. Lefebvre participa en todas las sesiones del Concilio y toma parte activamente en el Coetus Internationalis Patrum, grupo que él preside. Durante los debates, esta asamblea se  opone valientemente a los innovadores y a la preponderancia liberal que se hace sentir en el aula conciliar.

El Postconcilio justificó plenamente los temores de los conservadores, sobre todo a partir de la aplicación de las reformas. Las parroquias se vacían, la vida religiosa y sacerdotal se deteriora, los conventos y los seminarios cierran por falta de vocaciones. La Congregación de los Padres del Espíritu Santo, muy fuerte, con más de 5,000 miembros y unos sesenta Obispos, no escapa a la tormenta. Para no tener que firmar un "aggiornamento" que él prevé como catastrófico, Mons. Lefebvre presenta su renuncia como Superior General durante el Capítulo excepcional que se abre en Roma el 8 de septiembre de 1968. No puede atenuar con su autoridad los trastornos en la vida religiosa y litúrgica que se deben aplicar en nombre del "espíritu del Concilio".