Una obra estructurada

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X, de acuerdo con sus estatutos está gobernada por el Superior General, que reside con sus Asistentes, el Secretario y el Ecónomo General, en la Casa General situada en Menzingen, Suiza.
 

Distritos

La Fraternidad está organizada en Distritos, cada uno confiado a un Superior de Distrito, nombrado por el Superior General por seis años. Los Superiores de Distrito viven en la sede de su distrito y dirigen y promueven los esfuerzos de los Sacerdotes que les son confiados.

Seminarios

La formación de los futuros Sacerdotes es el corazón de la misión de la Fraternidad; así pues ésta cuida con especial esmero sus seminarios. Estos seminarios dependen directamente del Superior General, quien nombra al rector y a los profesores. Ellos están a cargo de la importante tarea de formar a los futuros Sacerdotes, que se unirán después a los prioratos de la Fraternidad en todo el mundo.

Obispos

En 1988, Monseñor Marcel Lefebvre consagró Obispos auxiliares. Están especialmente nombrados para ayudar a los Sacerdotes y a los fieles de la Fraternidad confiriendo los sacramentos del Orden Sacerdotal y de la Confirmación; dependen directamente del Superior General.

Prioratos

Los Sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X viven juntos en pequeñas comunidades, idealmente constituidas por lo menos por tres Sacerdotes, uno o más hermanos y una comunidad de hermanas. A estas pequeñas comunidades se les denomina prioratos.

Los prioratos dependen de un distrito y constituyen la columna vertebral de la organización del apostolado.

Cada priorato se confía a un Prior, que vela por los bienes materiales y espirituales de la casa. También está a cargo del apostolado.

Varias veces al día la comunidad se reúne, para los momentos de oración, las comidas y el trabajo, de manera que los Sacerdotes comparten su vida y su apostolado con sus compañeros Sacerdotes.

Miembros

Los Sacerdotes y los Obispos no son los únicos miembros oficiales de la Fraternidad; Religiosos y Religiosas Oblatas contribuyen igualmente a la obra común. La vocación y la orientación espiritual de estos Religiosos se dirigen hacia el altar y el sacerdocio. Ellos se dedican a servir a los Sacerdotes, para apoyarlos en su santificación y su apostolado. Se consagran a la oración, implorando a Dios que envíe abundantes gracias. Los esfuerzos de estos hermanos y hermanas a menudo permanecen ocultos; sin embargo, son una ayuda indispensable para la obra de la Fraternidad.

Los fieles

Numerosos fieles encuentran en la Fraternidad, sus capillas y sus obras el apoyo espiritual que necesitan para santificarse. Buscan a los Sacerdotes de la Fraternidad para asistir a la Misa de todos los tiempos, recibir los sacramentos tradicionales y sobre todo para ser instruidos en la fe.

Los fieles no son oficialmente miembros de la Fraternidad, excepto por quienes pertenecen a su Tercera Orden. Son uno de los grandes consuelos y un fuerte apoyo para los Sacerdotes y los Religiosos, en particular las familias numerosas que con frecuencia se agrupan alrededor de las escuelas de la Fraternidad.